MÁS ALLÁ DEL DIAMANTE! Judith de Negrette y La Limpia se unen en un conmovedor jonrón de fe por Venezuela
Con el corazón arrugado pero la fe intacta, las Pequeñas Ligas Judith de Negrette y La Limpia paralizaron sus actividades para rendir un vibrante y solidario homenaje a las víctimas del doble sismo, recordando de manera muy especial a los peloteritos caídos de la Corporación Criollitos de Venezuela.
José Gil Deportes Digital/Maracaibo: El béisbol menor venezolano demostró que su grandeza no se mide en carreras, sino en la inmensidad de su corazón. En un despliegue de civismo, hermandad y profunda emoción, las Pequeñas Ligas de Judith de Negrette y La Limpia unieron sus voces y oraciones para rendir un sentido tributo a las víctimas de los dos sismos que sacudieron al país el pasado 24 de junio.

El homenaje tuvo una dedicatoria cargada de lágrimas y respeto: los pequeños campeones de la Corporación Criollitos de Venezuela que lamentablemente perdieron la vida en este desastre natural.

Un minuto de silencio que retumbó en el alma
Teniendo como escenarios los estadios Gilberto Ocando Yamarte y Libertadores, la jornada de reinicio de actividades —luego de la suspensión temporal por la emergencia— comenzó con una atmósfera de profundo respeto.

El protocolo de la fe: Las ceremonias arrancaron formalmente con las notas del Himno Nacional, el Gloria al Bravo Pueblo, coreado con orgullo y gallardía por todos los presentes.
Silencio de hermandad: Peloteros, cuerpos técnicos, directivos, padres y representantes se despojaron de sus gorras para guardar un minuto de silencio absoluto.
Oración unida: Se elevó una sentida plegaria por el descanso eterno de los fallecidos, la pronta recuperación de los heridos y la fortaleza espiritual de cada uno de los damnificados.
El cielo se vistió de esperanza y unión
El momento cumbre del protocolo erizó la piel de todos los asistentes. Al cierre del acto central, los atletas de las categorías formativas realizaron un lanzamiento simultáneo de globos blancos hacia el cielo.
Este emotivo gesto simbolizó la paz, la resiliencia de un país que no se rinde y un abrazo directo que trasciende las fronteras del diamante de juego hasta las familias afectadas.
Con este conmovedor homenaje, la gran familia peloteril demostró que las Pequeñas Ligas son mucho más que un deporte: son una escuela de valores, solidaridad y amor patrio. ¡Venezuela renace con fe y esperanza
