Entre el brillo de la gloria y las sombras del olvido: El Polideportivo de Maracaibo cumple 58 años a media marcha

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A cuarto máquina marcha la vida deportiva en el complejo zuliano, donde atletas y entrenadores resisten entre la esperanza de una recuperación total y los estragos del tiempo.


Por José Gil / Deportes Digital/Maracaibo: Lo que ayer se vivió hoy solo queda en el recuerdo de lo espléndida que era la vida deportiva en cada instalación del «Poli», como cariñosamente lo llaman cada atleta, dirigente y apasionado que hace vida en este majestuoso monumento del Zulia.

Enclavado en la emblemática parroquia Chiquinquirá, un 17 de agosto de 1968, a las 6:45 de la tarde, el entonces presidente Raúl Leoni cortaba la cinta inaugural de lo que se convertiría en la obra de infraestructura más grande para la región en el marco de los IV Juegos Nacionales Adultos. Aquel día quedó grabado como el triunfo de una dirigencia deportiva que celebraba tener uno de los complejos más hermosos de Venezuela, destinado a ser cuna de eventos nacionales e internacionales y vivero indiscutible para la formación y el desarrollo del talento zuliano.

Un recorrido entre silencios, esperanzas y resistencia

Hoy, al adentrarse en sus espacios, la realidad golpea con fuerza. El recorrido comienza en la parte baja del imponente estadio Luis Aparicio «El Grande» de Maracaibo nido de las Águilas del Zulia, donde disciplinas como la lucha, el sambo, las pesas, la gimnasia, el judo, el taekwondo y el tiro con arco hacen vida. Allí, entre el silencio y la vegetación que a veces arremete como en una película de terror, persiste el sueño inquebrantable de los alumnos de la Escuela de Talentos Deportivos Don José Beracasa y de las nuevas generaciones que buscan un espacio digno para entrenar.

Más adelante, el panorama ofrece matices de aliento. La cancha Néstor Quiroz, el gimnasio de gimnasia Lucerito y el gran Gimnasio Pedro Elías Belisario Aponte muestran signos vitales gracias al regreso del baloncesto profesional con Brillantes del Zulia, Gaiteros y Gaiteras del Zulia. Estas instalaciones, que también albergan a las asociaciones de baloncesto, voleibol y wushu, continúan a la espera de completar sus mejoras definitivas.

Por su parte, el Complejo de Piscinas Rafael Vidal, sede de la Asociación Zuliana de Natación, parece sacado de otra historia. Las dos piletas que ayer lloraban de tristeza muestran hoy una cara distinta; su recuperación avanza de forma lenta pero constante, en un 50% gracias a los trabajos impulsados por la Gobernación del Zulia a través del Ministerio de Deportes, aunque la obra todavía aguarda su culminación total.

Disciplinas que luchan por resurgir

En la disciplina de bicicross, la esperanza se pedalea cuenca arriba. La obra, intervenida también por la gobernación, se encuentra en un 35% de ejecución: la construcción de la rampa y el recorrido permanecen inconclusos, al igual que las oficinas administrativas y las gradas. A pesar de ello, dirigentes, representantes y entrenadores batallan día a día en la emblemática pista Misael Vílchez para rescatar el espacio y forjar a la nueva generación de oro del bicicross regional.

En el corazón del complejo, el gran estadio José «Encarnación» Pachencho Romero —histórica cuna del atletismo y del fútbol, sede de las asociaciones respectivas y casa actual del Deportivo Rayo Zuliano— transita una franca recuperación. Lo que ayer fuera un terreno baldío se encuentra recuperado en un 75%, destacando los avances en las torres de iluminación, las gradas y la esperada culminación de la pista de atletismo Arquímedes Herrera.

La batalla continúa

Nuestro recorrido culmina con la certeza de que el sueño sigue vivo. El Polideportivo de Maracaibo, que supo ser epicentro de Juegos Nacionales, Panamericanos, Bolivarianos, Centroamericanos y del Caribe, y de una Copa América, no es solo cemento y gradas: es un bastión de esperanza.

Aunque en 2025 se recibió la buena noticia de su proyecto de recuperación total, la compleja situación del país ha ralentizado la culminación de las obras. No obstante, esto no ha paralizado el motor principal del complejo: el esfuerzo titánico de hombres y mujeres que, con las manos vacías pero el corazón lleno de mística, logran que el Polideportivo Luis Aparicio Montiel se niegue a morir, sirviendo de trinchera para formar ciudadanos de bien y alejar a la juventud de los malos pasos.

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