Luis Aparicio y su récord más difícil en la mayores Béisbol

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Se dice fácil, pero ser líder robador de bases por 9 campañas consecutivas no lo ha podido repetir nadie, solo el zuliano Luis Aparicio Montiel, desde su estreno en 1956, con los Medias Blancas de Chicago, hasta la temporada de 1964 con los Orioles de Baltimore. Hoy honramos esta hazaña realizada por el único Hall de la Fama de Venezuela (por ahora).

Por Eliexser Pirela: Cuando Luis Aparicio Montiel arribó a las Grandes Ligas y debutó aquel 17 de abril de 1956, en el “Opening day” de los Medias Blancas de Chicago, muy cerca de cumplir 22 años,  el arranque de su equipo 6-3 en los primeros nueve juegos, más el guante del campocorto novato lo mantuvieron en acción diaria.

El mánager patiblanco, Marty Marion lo dejó jugar hasta ese día a pesar de que Aparicio solo acumulaba dos hits y promedio de apenas .130 puntos, porque sabía el potencial de ese “muchacho”, o “pelao” como le dicen en Colombia a los jovencitos.

Por eso el 4 de mayo le dio un día libre al zuliano y abrió ese juego con Jim Brideweser en las paradas cortas de Chicago, que enfrentaron a los Senadores de Washington.  Igual ocurrió el día siguiente, aunque Marion llamó al joven Aparicio como corredor emergente, por el bateador  Bob Nieman, quien a la vez  había sustituido a Brideweser… y fue allí donde se dio inicio a uno de los records más difíciles de romper en la historia de las mayores, porque el “pequeño Luis” se robó su primera base en el año y comenzaba, apenas, el prólogo de lo que sería una seguidilla de nueve temporadas como líder o campeón robador de bases.

Aparicio, ya con 22 años (los había cumplido la semana anterior) le estafó la segunda base a la batería que conformaban el receptor Clint Courtney y el lanzador Chuck Stobbs. Esa acción parece que le dio confianza al venezolano, al igual que a su mánager, quien al día siguiente, después de relegar al banco por dos días a su novato, le regresó al plano titular en el siguiente juego… Aparicio no lo decepcionó al ligar de 4-2, con su primer doblete, frente a los Yanquis de Nueva York.

De allí en adelante Aparicio se las ingenió para acumular bases robadas, una herramienta que había sido olvidada por los protagonistas del juego de pelotas y, por ello, al final de la temporada, con apenas 21 bases estafadas, terminó como el campeón en ese departamento. Esa cifra no se debe desmeritar, diciendo apenas 21, así como tampoco debemos hacerlo con lo hecho por Ty Cobb, por ejemplo, cuando apenas conectó 9 jonrones en 1909 y logró la triple corona de bateo, de ese año, al remolcar 105 carreras, batear .419 y liderar, con “sus poquitos” cuadrangulares, esos tres departamentos ofensivos.

Cadena

Al año siguiente, ya con el premio como Novato del año y el título de robador en su vitrina, “Lttle Loui” siguió su accionar y al final culminó con 28 estafas (por cierto, las únicas estafas que son permitidas en el béisbol), sumó su segundo campeonato como mejor robador. Hasta allí todo iba normal.

En 1958, en su tercera campaña como titular de los Medias Blancas, Aparicio sumó 29 bases robadas, su tercera corona al hilo, además de sumar su primer premio Guante de oro, y asistió a su primer juego de estrellas. Ya, desde hacía rato, el joven venezolano había activado en las gradas del  Comiskey Park, casa de los patiblancos, los célebres gritos de “Go… go… go”, arengas que le decían los aficionados que se apostaban por los lados de la inicial, cada vez Aparicio llegaba a la inicial, como una invitación a que se robara la segunda base.

El despegue vino en 1959, cuando comenzó una seguidilla de tres campañas con más de 50 robos, Ese año Aparicio Montiel sumó su cuarta temporada como el líder en el departamento de las bases robadas, con 56, al año siguiente totalizó 51 y en 1961 totalizó 53 para llegar a seis temporadas consecutivas como el máximo “ladrón” de la Liga Americana.

Pero no todo quedó allí, en su última campaña con Chicago, en esa etapa, culminó el año con 31 robos y su séptimo título consecutivo en ese renglón. De allí pasó a los Orioles de Baltimore, con quienes sumó otros dos lideratos de estafadas.

En 1963 se robó 43 almohadillas y al año siguiente completó 57, su tope personal histórico y el último de sus 9 años, seguidos, en los que terminó como el “mejor estafador” del joven circuito.

Comparaciones

Las poca apreciables comparaciones, que en el deporte sí son válidas y recomendadas, nos llevan a ubicar lo hecho por los grandes robadores de bases, en la historia, para valorar la actuación del gran Luis Aparicio.

Por ejemplo, Ty Cobb, ese fenómeno del béisbol que fue el primer que se acercó al millar de robos, pese a terminar con 897 bases robadas, únicamente pudo terminar de líder en seis oportunidades, pero solo en tres campañas seguidas.

Ed Delahanty, fue uno de los pioneros en el arte de robar bases (lo hizo en 456 oportunidades) solo ganó un liderato en ese departamento ofensivo.

Lou Brock, quien terminó con 938 bases estafadas, y fue contemporáneo con Aparicio, sumó ocho títulos entre los máximos robadores, pero en dos ciclos de cuatro campañas cada una, es decir quedó corto por una en cuanto al total de temporadas como el mejor, y terminó a cinco, dos veces, en cuanto a la seguidilla de temporadas como el campeón “ladrón”.

Años recientes

En años más recientes, uno que llevaba el ritmo, no solo para superar la marca de Aparicio, sino cualquiera de las que existieran en ese departamento, fue Vince Coleman, quien en sus primeras tres temporadas de experiencias como grandeliga se robó más de 100 bases (110, 107 y 109 entre 1985-1987) y también fue el mejor en  las otras tres temporadas siguientes cuando culminó con 81, 65 y 77 bases robadas… Llegó a seis temporadas seguidas como el líder robador, pero las lesiones atentaron contra su accionar y luego de ese año no pudo ser el mismo. Con todo se retiró con 752 bases robadas y esos seis títulos, consecutivos, como el mejor.

El mejor de todos los robadores de bases fue, sin dudas, Rickey Henderson, quien pulverizó cualquier registro en ese departamento, menos el de las nueve temporadas seguidas de Aparicio. Por ejemplo, sumó 12 títulos como robador, sumó 130 en su tercera campaña, en 1982 con los Atléticos de Oakland, totalizó 1.406 en sus 25 años como grandeliga, pero se quedó corto en el de las temporadas seguidas, porque “apenas lo hizo siete veces de manera consecutiva, cuando entre 1980 y 1986 terminó con el título en ese departamento ofensivo.

Como podemos ver, se dice fácil “líder robador de bases” en 9 temporadas seguidas, pero el único que lo ha logrado fue el maracaibero Luis Ernesto Aparicio Montiel, quien se encuentra en Cooperstown desde al año 1984, y desde esta vitrina informativa digital le rendimos este homenaje.

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